Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la guerra en Ucrania sigue siendo un conflicto durísimo con un alto número de víctimas humanas y una mínima transformación territorial. Rusia sigue controlando aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, mientras que Ucrania lanza periódicamente contraofensivas locales.
En medio de la intensificación de los esfuerzos diplomáticos, analistas y ex funcionarios occidentales esbozan tres posibles escenarios para el desarrollo de los acontecimientos en los próximos años.
El primer escenario es un estancamiento prolongado. En este escenario, la guerra seguirá siendo un conflicto de desgaste, sin que ninguna de las partes logre un punto de inflexión decisivo. El general retirado de la Fuerza Aérea estadounidense, Philip Breedlove, señala que, a pesar de controlar cierto territorio, Rusia no es precisamente una ganadora. Según él, la magnitud de las pérdidas y la falta de un avance estratégico indican que ninguna de las partes ha obtenido una ventaja definitiva.
El segundo escenario implica un cambio de dinámica a favor de Ucrania. Los éxitos individuales de las fuerzas ucranianas, en particular el rápido retorno de posiciones en ciertas secciones del frente, podrían afectar las posiciones negociadoras de las partes. Según algunos expertos, si Ucrania mantiene el ritmo y recibe un apoyo estable de Occidente, esto podría cambiar el equilibrio en la mesa de negociaciones y obligar a Moscú a reconsiderar sus cálculos.
Carrie Filippetti, directora ejecutiva del centro de estudios Coalición Vandenberg, cree que los recientes acontecimientos en el frente demuestran la vulnerabilidad de la maquinaria militar rusa. Destaca que la dinámica de las hostilidades suele afectar directamente a la diplomacia, y los éxitos en el campo de batalla pueden convertirse en un argumento en las negociaciones.
El tercer escenario se relaciona con el riesgo de escalada o la fatiga occidental. La exrepresentante del Departamento de Estado de EE. UU., Heather Nauert, enfatiza que el conflicto va mucho más allá de la cuestión territorial y atañe a la identidad, la libertad y el futuro de Ucrania. En su opinión, cualquier iniciativa de paz debe estar respaldada por garantías reales de poder y seguridad.
El teniente general retirado Richard Newton también enfatiza que la disuasión sigue siendo un factor clave. Según él, la paz solo es posible cuando el precio de la agresión se vuelve inaceptable para Rusia. Un apoyo inconsistente o débil a Ucrania podría, por el contrario, prolongar la guerra o crear las condiciones para que Moscú fortalezca su posición.
Philip Breedlove advierte que las negociaciones por sí solas no cambiarán la situación a menos que estén respaldadas por acciones decisivas. Cree que, sin un apoyo claro y a largo plazo, Ucrania podría encontrarse en una situación aún más difícil.
Así pues, en el quinto año de la Gran Guerra, los acontecimientos futuros dependerán de una combinación de dinámica militar, el nivel de apoyo internacional y la voluntad política de las partes. Los expertos coinciden en una cosa: la siguiente fase del conflicto podría ser decisiva no solo para Ucrania, sino también para todo el sistema de seguridad europeo.

