Según un análisis de las Naciones Unidas, el 8 de julio un misil ruso impactó directamente en el Hospital Infantil Okhmatdyt de Kiev. Así lo informó Daniel Bell, jefe de la misión de observación de los derechos humanos de la ONU.
Bell afirmó que el análisis del video y las circunstancias del incidente indican una alta probabilidad de que el misil impactara directamente en el hospital, y no como resultado de una interceptación. Señaló que su equipo aún no puede llegar a una conclusión definitiva, pero existen pruebas contundentes de que el misil fue lanzado desde Rusia.
Bell también señaló que el personal del hospital evacuó a los niños a los búnkeres a tiempo después de que sonaran las sirenas antiaéreas, lo que probablemente redujo el número de víctimas.
Al mismo tiempo, propagandistas rusos y algunos funcionarios siguen acusando a Ucrania de destruir el hospital, alegando que las instalaciones fueron alcanzadas por un misil de un sistema de misiles antiaéreos NASAMS o Patriot. El canal de Telegram "Guerra contra las Falsificaciones" publica una versión según la cual el misil mostrado en el video corresponde plenamente a las características del sistema de defensa aérea y destaca la ausencia de sonidos característicos del misil Kh-101.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que su misil apuntaba a una instalación militar, negándose a reconocer el ataque al hospital. Dmitry Peskov, portavoz de Putin, enfatizó que el ataque al hospital se debió a la vulnerabilidad del sistema antimisiles. Por su parte, las fuerzas del orden ucranianas han encontrado nuevas pruebas que indican que el ataque al hospital de Okhmatdyt fue dirigido por fuerzas rusas con un misil Kh-101, respaldado por fragmentos típicos de este tipo de arma, y que la naturaleza de los daños es consistente con el impacto de tales misiles.

