La vitamina C, tradicionalmente asociada a la prevención de resfriados, desempeña un papel mucho más importante en el organismo de lo que se creía. Nuevas evidencias científicas sugieren que una deficiencia de ácido ascórbico puede inhibir significativamente la quema de grasa y alterar el metabolismo.
Los expertos explican que el mecanismo de acción clave de la vitamina C está asociado con la síntesis de carnitina, un compuesto que asegura el transporte de ácidos grasos a la mitocondria, donde se convierten en energía. Con la deficiencia de esta vitamina, el cuerpo no aprovecha la grasa, sino que se acumula, incluso con actividad física y una nutrición limitada.
Además de participar en el metabolismo de las grasas, la vitamina C tiene un efecto positivo en el perfil lipídico sanguíneo, ayudando a reducir los niveles de colesterol de baja densidad, y también reduce los procesos inflamatorios crónicos que a menudo acompañan al exceso de peso y provocan retención de líquidos en los tejidos.
Los investigadores prestan especial atención a las propiedades desintoxicantes del ácido ascórbico. La vitamina C es capaz de fijar y eliminar metales pesados del organismo, en particular el plomo, que puede acumularse debido a la contaminación del aire o al contacto con materiales de baja calidad. En combinación con el calcio y el hierro, forma una barrera protectora natural contra la intoxicación, lo cual es especialmente importante para los residentes de las grandes ciudades.
Los médicos señalan que la deficiencia de vitamina C es mucho más común en personas con sobrepeso. Esto crea un círculo vicioso: el aumento del estrés oxidativo reduce la sensibilidad a la insulina, y la falta de ácido ascórbico impide quemar grasa eficazmente.
Para mantener niveles normales de vitamina C, no es necesario recurrir inmediatamente a suplementos farmacológicos. Una dieta rica en cítricos, bayas, pimientos, brócoli y chucrut puede aportar al organismo la cantidad necesaria de este nutriente. Los expertos también recomiendan combinar fuentes vegetales de hierro con alimentos que contengan vitamina C, ya que esto mejora significativamente su absorción.
Los expertos enfatizan que la necesidad de vitamina C aumenta durante períodos de estrés, actividad física intensa y fatiga crónica. Cuando las grasas saludables están presentes en la dieta, su efecto es más eficaz, favoreciendo no solo el sistema inmunitario, sino también un metabolismo saludable.

