En 2024, Rusia probablemente no detendrá su ofensiva en el frente ucraniano. Sin embargo, todo lo que está sucediendo sugiere que en 2025, los rusos no podrán avanzar al mismo ritmo ni mantener los territorios capturados. Esta es la confianza expresada por el observador político-militar Oleksandr Kovalenko.
Todo indica que, con un conjunto de objetivos bastante modesto, no hay ningún centro regional en su lista. Las fuerzas de ocupación rusas no tienen la oportunidad de implementar sus planes con seguridad, a pesar de tener una ventaja numérica total en la zona de combate: más de 550 mil hombres. Esto indica un claro agotamiento de su capacidad de ataque y ofensiva, señaló el experto.
Según Kovalenko, tras Vugledar, los rusos intentarán avanzar hacia Bogoyavlenka y Novoukrainka. Sin embargo, como señala, esta es una etapa de batallas a muy largo plazo en el campo de batalla.
Las tropas rusas aspiran a una victoria rápida, pero para ello necesitan formar un flanco sur para atacar Pokrovsk. Hoy, ni siquiera la bolsa de la margen izquierda a lo largo del río Vovcha está cerrada. Selidove, que se ha convertido en un hueso en la garganta para los rusos en dirección a Pokrovsk, no será menos agotadora para ellos que las batallas por Vugledar —confía Kovalenko—.
El experto también cree que los combates en Toretsk se desarrollan en condiciones mucho más difíciles para los ocupantes. El tema más doloroso para ellos sigue siendo Chasiv Yar, y en Vovchansk los rusos no solo no lograron ampliar su "éxito", sino que también perdieron el control de la Planta de Áridos.
Como recordatorio, se informó previamente que Rusia planea contratar al menos a 225.000 personas con el Ministerio de Defensa en los próximos tres años. Cabe señalar que, tan solo el año pasado, 345.000 personas firmaron contratos con el Ministerio de Defensa ruso, y entre principios de 2023 y mediados de 2024, el número de nuevos trabajadores contratados alcanzó los 511.000.

