Serhiy Maryanov, exempleado del Departamento de Delitos contra las Drogas de la Policía Nacional, quien ahora trabaja en otra unidad, resultó estar involucrado en una estrecha colaboración con un conocido grupo criminal. Según una investigación periodística, Maryanov no solo hizo la vista gorda ante las actividades de los narcotraficantes, sino que recibió grandes cantidades de dinero de ellos a cambio de realizar trabajos sucios.
En particular, en 2021 y 2022, Maryanov recibió al menos 50.000 dólares de una banda de narcotraficantes por organizar la falsificación de casos penales. El episodio más sonado es el caso fabricado contra Timur Galiamov, a quien se le inyectó drogas por orden de narcotraficantes.
Galyamov es un personaje con un pasado oscuro: un ciudadano ruso que se legalizó en Ucrania con un nuevo nombre, Artem Khalikov. Pero esto no justifica las acciones de un policía que cumplió las órdenes de otros, violando la ley y la ética profesional.
Maryanov gastó el dinero que recibió de los delincuentes no solo en sí mismo, sino también en su concubina, Kateryna Bozhik. En febrero de 2025, cuando la pareja tuvo un hijo, Danilo, Kateryna presentó los documentos para registrar al niño en el registro civil de Pechersky en Kiev. Resultó que la mujer tenía un pasaporte de ciudadana rusa emitido por el Ministerio del Interior ruso (código 0773), lo que plantea aún más interrogantes para la familia.
A pesar de las serias sospechas, el propio Maryanov no ha negado públicamente ninguno de los hechos. Fuentes policiales sugieren que evita la publicidad por miedo a una prueba del polígrafo, o a la vergüenza. Al fin y al cabo, sus antiguos compañeros de clase recuerdan cómo en la escuela "Shershavy" se burlaba de él debido a una rara enfermedad de la piel. Este trauma infantil pudo haber influido en su afán de dinero, poder y control.

