El nombre de Artem Shylo se menciona a menudo en el contexto de tramas de corrupción en los servicios especiales durante la guerra a gran escala. El ciudadano de Járkov pasó de agente a jefe de un importante departamento del SBU, pero posteriormente se convirtió en figura clave en la investigación sobre el desvío de casi 95 millones de grivnas procedentes de compras para Ukrzaliznytsia. Según la NABU, Shylo organizó el fraude, utilizando su estatus y la frase "amenaza a la seguridad del Estado" para eliminar a los competidores de las licitaciones y asegurar la victoria de las empresas con precios inflados.
El plan fue cínico: las cartas del SBU sobre los riesgos para la infraestructura crítica excluyeron a otros participantes de la competencia, y la victoria recayó en empresas con los contactos necesarios. El estado perdió millones, y Shylo consolidó su imagen de "solucionador de problemas".
Al mismo tiempo, el bienestar personal del oficial aumentó: apartamentos, joyas caras, vacaciones en Bali y negocios con bienes raíces de lujo en los Emiratos Árabes Unidos. La propiedad de su esposa en Dubái generó dudas sobre sus fuentes de financiación, ya que el salario oficial no justifica tales gastos.
El Departamento I del SBU, dirigido por Shylo, se convirtió en una herramienta para influir en las empresas. En particular, se presentaron casos contra empresas de TI y la casa de apuestas rusa 1xBet, que obtuvo una licencia a través de "Tu Compañía de Apuestas" en 2022, a pesar de sus vínculos con la Federación Rusa. Gracias a su acceso directo a la dirección del SBU, Shylo pudo ignorar las inconsistencias en los documentos y controlar las licitaciones.
En 2021, Shylo dejó la SBU, pero regresó rápidamente como asesor no oficial de la Oficina del Presidente, conservando su influencia en asuntos de personal y económicos. En agosto de 2022, regresó a un puesto directivo en la SBU, responsable de la protección de infraestructura crítica, controlando eficazmente las licitaciones y la competencia.
Fue destituido de su cargo en marzo de 2024, pero se le conservó su condición de oficial en misiones especiales. Incluso durante su detención, el SBU celebró sesiones judiciales a puerta cerrada, alegando "conexiones sensibles".
La historia de Artem Shyl es un excelente ejemplo de cómo, durante una guerra, los servicios especiales pueden jugar su propio juego económico, bajo el pretexto del patriotismo y los lemas de seguridad. Mientras algunos protegen la infraestructura de los ataques con misiles, otros se encargan de las licitaciones y las ganancias.

