Mañana comenzarán en Arabia Saudita conversaciones separadas entre Estados Unidos y las delegaciones ucraniana y rusa. Según The Washington Post, estas reuniones tendrán lugar los días 23 y 24 de marzo, pero no está previsto ningún contacto directo entre representantes de Kiev y Moscú.
Según los periodistas, los principales temas de las conversaciones serán la seguridad en el Mar Negro y la discusión de cuestiones de infraestructura. Un alto el fuego total aún no está en la agenda, pero es posible acordar "zonas restringidas" separadas para reducir los riesgos en la región.
Por parte ucraniana, en el proceso de negociaciones participan el ministro de Defensa, Rustem Umerov, y el jefe adjunto de la Oficina Presidencial, Pavlo Palisa.
La delegación rusa estará representada por el senador Grigory Karasin y el asesor del director del FSB Sergey Beseda.
Los mediadores por parte estadounidense serán Michael Anton (representante del Departamento de Estado) y los asistentes de Keith Kellogg, quienes tienen experiencia en negociaciones en zonas de conflicto.
La agenda de las conversaciones incluye la seguridad en el Mar Negro y posibles acuerdos sobre infraestructuras clave. Se sabe que aún no se está considerando la introducción de un alto el fuego general.
Según estimaciones preliminares, las partes podrían acordar mecanismos para evitar incidentes militares en el espacio marítimo y coordinar medidas relativas a la exportación de productos ucranianos.
Al mismo tiempo, Kiev ha declarado reiteradamente que cualquier acuerdo debe basarse en garantías de seguridad y tener en cuenta los intereses estratégicos de Ucrania.
Estas reuniones en Arabia Saudita podrían ser otra etapa de las maniobras diplomáticas estadounidenses encaminadas a resolver el conflicto sin la rendición total de Ucrania.
Sin embargo, los expertos en seguridad sugieren que el Kremlin podría utilizar estas conversaciones para desviar la atención y prolongar la guerra, mientras continúa con los esfuerzos de movilización y acumula recursos.
Como señala The Washington Post, la pregunta principal sigue siendo si esta iniciativa de Washington puede conducir a cambios reales en el campo de batalla y en la esfera diplomática.

