La cumbre de la UE celebrada los días 14 y 15 de diciembre fue histórica para Ucrania, ya que brindó la oportunidad de iniciar las negociaciones para su adhesión a la UE. Sin embargo, el ambiente de alegría se vio ensombrecido por el nuevo veto de Viktor Orbán. Tras la victoria diplomática de Ucrania, Hungría vetó un paquete financiero que incluía 50 000 millones de euros en ayuda a Ucrania.
El líder húngaro, cediendo a la presión de sus colegas, aceptó una solución positiva para Ucrania, pero se negó a apoyar el paquete financiero. Esto planteó dudas sobre si esta cumbre puede considerarse una victoria para Ucrania y sobre la gravedad del veto de Orbán al paquete financiero. Mucha gente está preocupada, ya que se trata de financiación externa, clave para el presupuesto ucraniano durante la guerra. Sin embargo, a pesar de ello, el bloqueo temporal de Hungría se considera una circunstancia desfavorable, y hay fondos disponibles para Ucrania. La UE está considerando diversas opciones para proporcionar asistencia financiera a Kiev, y el paquete financiero se aprobará el 1 de febrero; esta vez se planea superar el veto de Orbán si se presenta de nuevo.
Financiación de la UE
La financiación externa, un recurso vital para Ucrania durante la guerra, se ha visto comprometida por la inestabilidad política en Estados Unidos, lo que ha paralizado el flujo de fondos. Hasta ahora, los principales donantes han sido la Unión Europea y Estados Unidos. Sin embargo, podría producirse un vacío financiero a principios de 2024, ya que los fondos de la UE se agotan y un nuevo programa, el Mecanismo Ucrania, aún no ha recibido la aprobación definitiva.
Este programa, estimado en 50 000 millones de euros, no solo es de un tamaño considerable, sino que también proporciona financiación a largo plazo durante cuatro años. Cabe destacar que podría proporcionar estabilidad financiera a Ucrania sin necesidad de invertir constantemente nuevos tramos, superando la resistencia de algunos Estados miembros de la UE, en particular Hungría.
Aunque la aprobación final del programa tendrá lugar en una cumbre extraordinaria el 1 de febrero, ya existe un acuerdo preliminar sobre el monto de la financiación, y Ucrania la recibirá incluso si el único voto en contra es el veto húngaro. Sin embargo, aún queda por ver si se podrá convencer a Hungría de que apoye el programa, pero su líder, Viktor Orbán, ha señalado una oportunidad para "asegurarse".
Negociaciones desde dentro
Para arrojar luz sobre lo que ocurrió entre bastidores en la reciente Cumbre del Euro, en la que se trató la cuestión de Ucrania y un importante paquete financiero, vale la pena recurrir a las declaraciones de los políticos europeos que participaron en estas negociaciones.
Uno de los participantes clave, Viktor Orbán, reveló numerosos detalles de las conversaciones durante una entrevista en la emisora de radio que controla, Kossuth. La entrevista se dedicó íntegramente a la cumbre UE-Ucrania e incluyó numerosos detalles, entre ellos los 50 000 millones de euros discutidos.
Un aspecto importante es la ausencia de un veto técnico húngaro. La decisión sobre el Mecanismo para Ucrania no se sometió a votación, pues se sabía que Orban expresaría su desaprobación. Durante el debate, se indicó inmediatamente que no apoyaría esta decisión. Los intentos de convencerlo duraron horas y fracasaron.
Si bien Orban abandonó la sala en la reunión anterior, permitiendo que otros líderes tomaran decisiones sobre la ampliación de la UE, no lo hizo en esta ocasión. Argumentó que el proceso de adhesión de Ucrania no representa actualmente una amenaza para Hungría y que distribuir fondos implicaría gastar dinero húngaro.
Lo importante es que Orbán quería regresar a casa con algún tipo de victoria. Prometió a sus votantes que no iniciaría negociaciones con Ucrania e incluso convocó una sesión de emergencia del parlamento para consolidar su negativa. En circunstancias difíciles, no podía regresar sin una victoria que pudiera "vender" a sus votantes como una demostración de fuerza. Por ello, se negó a votar a favor de la decisión sobre los 50 mil millones de euros.
¿Cómo se transferirá dinero a Ucrania sin el consentimiento de Hungría?
La esperada negativa de Viktor Orbán no sorprendió a nadie. Sin embargo, se contaba con ciertos puntos, especialmente después de que a Hungría se le prometiera una recompensa económica por este voto negativo (no exagero, más información al respecto más adelante).
Sin embargo, la negativa del jefe del gobierno húngaro se tuvo en cuenta en los planes. Según EuroPravda, tras el rotundo "no" de Orbán, otros países consideraron la opción de una "financiación conjunta de 26 países". La idea era crear un fondo independiente al que todos los Estados miembros de la UE tendrían que contribuir. Sin embargo, esta propuesta no recibió suficiente apoyo.
Hay varios argumentos contra un enfoque tan simplista.
En primer lugar, permitiría a Orban presentarse como un claro ganador. Podría presumir ante sus votantes de ser el único que reserva fondos presupuestarios para su pueblo, mientras otros países los gastan en Ucrania. Algunos políticos podrían interpretar esto como un apoyo a populistas o a partidarios de Putin con exigencias similares.
En segundo lugar, esta vía requeriría un tiempo considerable, ya que en muchos países los presupuestos ya han sido aprobados por los parlamentos. La enmienda presupuestaria es un proceso que a veces puede provocar un bloqueo por parte de populistas o partidarios de Putin.
A pesar de ello, existe un acuerdo de principio para prestar asistencia a Ucrania, aunque la elección de la vía de financiación sigue abierta.
Esta es probablemente la principal noticia en el aspecto financiero de la cumbre.
Así pues, los 26 Estados miembros de la UE, con excepción de Hungría, no solo coincidieron en líneas generales en la necesidad de ayudar a Ucrania, sino que también acordaron en detalle que le proporcionarían 50 000 millones de euros, proporcionales a su contribución al presupuesto de la UE. Es más, acordaron que esto ocurriría independientemente del consentimiento de Orbán.
Cabe destacar también que los líderes de los Estados miembros han encomendado a la Comisión Europea el desarrollo de una solución que evite el veto húngaro sin fortalecer al líder autoritario. Esto se anunció oficial y públicamente, aunque estas tareas suelen ser confidenciales. «Necesitamos un plan de trabajo en caso de que no se alcance un acuerdo unánime en la cumbre del 1 de febrero», declaró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en Bruselas tras la cumbre.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania también anunció oficialmente la aceptación en principio de la decisión de la UE de asignar 50 000 millones de euros a Ucrania. Simultáneamente, en conversaciones extraoficiales, representantes del gobierno confirmaron que se han concluido las conversaciones sobre la posibilidad de financiación. El debate se centra ahora en cómo la UE formalizará exactamente esta decisión.
El diálogo con el Primer Ministro húngaro sobre esta cuestión también continúa.
Preparativos
Como ya se ha señalado, el retraso en la financiación europea, que debía comenzar en enero para garantizar la estabilidad macrofinanciera de Ucrania, obviamente no llegará a ser crítico.
¿Es importante que Kiev retrase la decisión hasta la cumbre de febrero? La respuesta rotunda es no. El gobierno cuenta actualmente con suficientes reservas presupuestarias.
Ya hemos recibido 900 millones de dólares del FMI, y el último tramo de asistencia macrofinanciera de la UE, 1500 millones de euros, debería llegar próximamente. Además, se espera financiación de Japón. Si Ucrania recibe esta financiación en su totalidad, el gobierno comenzará el próximo año con una reserva de liquidez de aproximadamente 5000 millones de dólares. Esto será suficiente para que el retraso de entre uno y un mes y medio en el primer tramo del Mecanismo Ucraniano no sea crítico. De ser necesario, el gobierno podrá retrasar parte de los gastos o utilizar temporalmente los fondos del presupuesto local acumulados en las cuentas del tesoro durante los años de superávit, explica Yuriy Gaidai, economista sénior del Centro de Estrategia Económica.
Lo principal ahora es la confianza en que se tomará una decisión pronto. Y esa confianza existe.
Parece que la UE cree que el escenario más probable en la nueva cumbre será que Orban pueda expresar su indignación, animar un poco la situación, pero aún así dar "luz verde" a la financiación de Ucrania según el procedimiento estándar.
Esta es una opción beneficiosa para Ucrania, ya que le permitirá recibir fondos lo más rápidamente posible, lo cual es una necesidad urgente.
También es importante señalar que ésta sería la opción más beneficiosa para la UE, ya que evitaría crear un precedente innecesario de eludir los procedimientos existentes, algo que no siempre se acepta en Bruselas.
Además, podría ser beneficioso para Hungría, ya que evitar una segunda elusión de su veto contribuiría a reducir la tensión. Dado que la Comisión Europea ha recibido el encargo de desarrollar un mecanismo legal para eludir un posible veto en la cumbre del 1 de febrero, cabe afirmar que todas las partes estarán legalmente preparadas para tal medida.

