La dieta proteica es uno de los sistemas nutricionales más populares y efectivos para la pérdida de peso a largo plazo. Su esencia principal es aumentar el consumo de alimentos ricos en proteínas, la base para el desarrollo de tejidos, músculos, enzimas y hormonas en el cuerpo.
El requerimiento diario de proteína para un adulto debe ser de al menos 50 gramos. Esto equivale aproximadamente a 150 gramos de pescado o carne magra. Sin embargo, la dieta tiene su propia estructura y reglas claras que es importante seguir para lograr el resultado deseado.
Principios básicos de una dieta proteica:
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Comidas frecuentes: se debe comer 5-6 veces al día en porciones pequeñas.
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Agua: Debes beber al menos 1,5–2 litros de agua limpia cada día.
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Prohibiciones: los dulces, los despojos, la comida rápida y las bebidas carbonatadas deben excluirse por completo de la dieta.
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Bebidas: En lugar de café, se recomienda beber infusiones.
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Método de cocción: no se permiten alimentos fritos, los productos se cocinan al vapor o en el horno.
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Fibra: la ingesta diaria no debe superar los 30 g.
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Fuente de proteínas: 2/3 deben provenir de fuentes animales, 1/3 de fuentes vegetales.
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Sal: se recomienda eliminarla por completo de la dieta.
Productos recomendados:
La dieta debe incluir carne magra (pollo, pavo, pato, ternera), pescado, mariscos, verduras (especialmente repollo, pepinos, tomates), así como productos lácteos: queso, kéfir, leche.
Una dieta rica en proteínas no solo ayuda a perder peso, sino que también mantiene el tono muscular, mejora el metabolismo y proporciona una sensación de saciedad prolongada. Sin embargo, se recomienda consultar con un médico antes de comenzar una dieta de este tipo, especialmente en personas con enfermedades crónicas.

