El magnesio es uno de los oligoelementos clave que garantiza el funcionamiento estable de muchos sistemas del organismo. Participa en las contracciones musculares, la síntesis de ARN y proteínas, el metabolismo energético y también ayuda a fortalecer los huesos y los dientes. Sin embargo, el cuerpo no puede producir este elemento por sí solo, por lo que su ingesta diaria con los alimentos es fundamental.
Si el nivel de magnesio en el cuerpo disminuye, se nota rápidamente. Se puede sentir debilidad general, fatiga y pérdida de apetito. En algunos casos, se presentan náuseas y vómitos. Si no se presta atención a los primeros síntomas, la situación empeora: pueden presentarse calambres, hormigueo y entumecimiento en las extremidades, interrupciones del ritmo cardíaco y, en ocasiones, espasmos coronarios.
La deficiencia de magnesio no solo causa síntomas desagradables, sino también complicaciones graves. A largo plazo, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, diabetes y problemas de presión arterial. Las funciones cerebrales y digestivas pueden deteriorarse.
Para prevenir la deficiencia, los médicos recomiendan incluir en la dieta alimentos ricos en magnesio. Estos incluyen legumbres, frutos secos, plátanos, espinacas, cereales integrales, mantequilla de cacahuete y salmón. Una dieta equilibrada ayudará a mantener niveles normales de este oligoelemento y a evitar problemas de salud.

