La columna cervical es una de las zonas más vulnerables del cuerpo humano. A pesar de su gran movilidad, está formada por vértebras pequeñas y débiles, y el corsé muscular en esta zona es menos potente que en la espalda, mientras que la carga sobre el cuello es enorme.
Como informa Radio Club, el crujido constante del cuello no solo provoca abrasión articular. El principal peligro reside en la columna vertebral. Por las vértebras cervicales pasan arterias y venas que transportan oxígeno al cerebro. Una sacudida brusca de la cabeza puede dañar o romper estos vasos, lo que amenaza con graves complicaciones.
El impacto mecánico en la columna cervical también puede provocar una hernia discal. Como resultado, los vasos sanguíneos se comprimen y el cerebro no recibe suficiente oxígeno, lo que provoca fuertes dolores de cabeza, mareos e incluso trastornos del habla.
Existe un riesgo real de fractura vertebral. Las lesiones menores se tratan con el uso de un collarín especial, el Schantz, durante 6 a 8 semanas. En casos graves, el paciente puede requerir cirugía y meses de yeso rígido.
Por lo tanto, los movimientos bruscos y el crujido diario del cuello pueden ser no solo un hábito, sino una grave amenaza para la salud. Los expertos recomiendan controlar los movimientos, fortalecer la musculatura del cuello y consultar a un médico ante los primeros síntomas.

