Saltarse el desayuno puede tener graves consecuencias para la salud, incluido un mayor riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares, según un nuevo estudio publicado en línea en la revista Science.
Los investigadores destacan que saltarse el desayuno con regularidad afecta negativamente al funcionamiento del organismo. En concreto, provoca alteraciones hormonales que aumentan el hambre a lo largo del día y pueden llevar a comer en exceso y al aumento de peso.
Además, saltarse el desayuno se ha relacionado con problemas digestivos e inflamación interna, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedades graves a largo plazo.
Los científicos también están prestando atención al impacto de este hábito en la función cognitiva. Las personas que se saltan el desayuno son más propensas a sentirse cansadas, menos atentas y más irritables. Esto puede afectar tanto a las actividades cotidianas como a la actividad física.
Además de las consecuencias fisiológicas, saltarse el desayuno también puede afectar el estado mental. Las investigaciones muestran una relación entre este hábito y el aumento de los niveles de ansiedad y depresión, lo cual se explica por su impacto en la regulación de los neurotransmisores.
A pesar de la popularidad de algunas dietas que implican saltarse el desayuno, los científicos abogan por una revisión. Según ellos, desayunar regularmente es importante para mantener un funcionamiento corporal estable, un metabolismo adecuado y un bienestar general óptimo.
Por lo tanto, nuevas evidencias sugieren que el hábito de saltarse el desayuno puede tener consecuencias negativas significativamente mayores de lo que se pensaba anteriormente.

