Guerra, incertidumbre, tensión constante: millones de ucranianos viven en un estado de estrés crónico. Y aunque no se clasifica como una enfermedad independiente, el estrés puede desencadenar decenas de problemas físicos y mentales. Los médicos enfatizan que ignorar los síntomas de ansiedad puede tener graves consecuencias.
Cómo el estrés cambia la forma en que funcionan el cerebro y el cuerpo
Según la neuróloga Marina Gurska, en un estado de estrés, el cuerpo entra en modo de "supervivencia": se libera adrenalina, aumenta la frecuencia cardíaca, se acelera la respiración y se activa la tensión muscular. Esta es una reacción normal, pero si dura semanas o meses, el cuerpo comienza a descomponerse.
El estrés crónico agota el sistema nervioso. Las enfermedades crónicas se agravan, el sueño empeora y las personas se sienten cansadas incluso por la mañana. El sistema cardiovascular se vuelve especialmente vulnerable, explica el médico.
Señales neurológicas que no debes ignorar
Entre los síntomas más comunes:
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dolores de cabeza frecuentes, especialmente tensionales o migrañas;
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ansiedad, disminución de la concentración, olvidos;
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espasmos musculares, especialmente en el cuello y la espalda;
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trastornos del sueño (dificultad para conciliar el sueño o despertares frecuentes);
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trastornos digestivos.
A veces, las primeras señales son alteraciones del sistema nervioso autónomo: palpitaciones, sensación de falta de aire, manos frías o temblores. A menudo se piensa que se trata del corazón o de los nervios, pero la causa es más profunda: el agotamiento del sistema nervioso», añade Gurska.
Qué ayudará y qué es mejor evitar
Los expertos insisten: no sólo los medicamentos, sino también las cosas básicas ayudan a estabilizar la condición.
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Sueño. Dormir un mínimo de 7 a 8 horas en una habitación oscura y fresca es uno de los factores clave para la recuperación.
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Actividad física. Incluso caminar 20 o 30 minutos o hacer ejercicio ligero reduce los niveles de cortisol (la hormona del estrés).
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Rutina: Comidas regulares, mínima cafeína después de la cena y un horario estable: todo esto ayuda al sistema nervioso.
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Prácticas de respiración, conexión a tierra, meditación. Cualquier actividad que redireccione la atención al cuerpo y transmita la señal de "estamos a salvo" es útil.
Pero, ¿con qué debemos tener cuidado?
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Cafeína. En cantidades excesivas (más de 2 o 3 tazas de café al día), estimula el sistema nervioso y dificulta el sueño.
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Alcohol. Aunque parece relajarte, luego provoca ansiedad y empeora la calidad del sueño.
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Automedicación. Tomar sedantes sin consultar a un médico puede ser perjudicial.
Cuándo buscar ayuda
Si la ansiedad, las alteraciones del sueño o el dolor persisten durante más de dos o tres semanas e interfieren con su vida habitual, es motivo de consulta con un médico de cabecera o un neurólogo. En algunos casos, también puede ser necesario el apoyo de un psicoterapeuta.
El cuerpo no es un robot, e incluso las personas más fuertes se cansan. Es importante reconocer cuándo uno está cansado y permitirse un respiro. Cuidarse no es una debilidad, sino un recurso para seguir soportando los momentos difíciles, afirma el doctor.

