Los ronquidos son uno de los problemas de sueño más comunes, y afectan no solo la calidad del descanso de la persona, sino también la de sus seres queridos. El médico británico Sami, quien mantiene un blog educativo activo en redes sociales, explicó que, en la mayoría de los casos, el problema puede reducirse sin medicación; basta con cambiar algunos hábitos.
Según el médico, los ronquidos se producen cuando los músculos de la garganta se relajan durante el sueño. Las vías respiratorias se estrechan y el aire pasa a través de ellas con vibración, y este es el sonido que oímos por la noche.
Una de las principales causas del aumento de los ronquidos es el alcohol. Este relaja aún más los músculos, lo que estrecha aún más las vías respiratorias. Los médicos recomiendan evitar el alcohol al menos unas horas antes de acostarse; es una medida sencilla que suele dar resultados notables en tan solo unos días.
Otro factor importante es la respiración nasal. Si la nariz está tapada debido a un resfriado o alergias, la persona comienza a respirar automáticamente por la boca, lo que aumenta significativamente los ronquidos. La irrigación nasal regular, el tratamiento de las alergias y el control del estado de la mucosa pueden mejorar significativamente la situación. Al mismo tiempo, el médico enfatiza que los vasoconstrictores no deben usarse de forma incontrolable, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
Tu postura al dormir también es importante. Dormir boca arriba puede provocar que la lengua se retraiga, bloqueando aún más las vías respiratorias. Para muchos, dormir de lado es la solución más fácil y eficaz.
El médico también llama la atención sobre el sobrepeso. Los depósitos de grasa pueden acumularse no solo en el abdomen, sino también en la zona del cuello, lo que genera presión adicional sobre las vías respiratorias. Incluso una pérdida de peso moderada (del 5 al 10 % del peso corporal) puede reducir significativamente la intensidad de los ronquidos.
El médico enfatiza: si los ronquidos se acompañan de interrupciones de la respiración, somnolencia diurna intensa o dolores de cabeza matutinos, conviene consultar a un especialista. En estos casos, puede que no se trate solo de un problema doméstico, sino de apnea del sueño.

