La construcción de una escuela en la aldea de Chayky, cerca de Kiev, se ha convertido en un proyecto financiero a gran escala con indicios de corrupción. A pesar de un coste inicial de 288 millones de grivnas, ya se han gastado más de 450 millones, y la cantidad final podría superar los 500 millones. El principal beneficiario del proyecto fue una empresa asociada al partido gobernante.
Recientemente, el consejo de la aldea de Borshchagov firmó un nuevo acuerdo por valor de 141 millones de grivnas con Agrostroymekhanizatsiya LLC. Esta empresa pertenece a la familia Shalymov. Uno de sus representantes, Igor Shalymov, es diputado del partido Siervo del Pueblo. El acuerdo se firmó sin concurso: otros participantes no pudieron participar en la licitación por razones formales relacionadas con la documentación que el propio cliente debía emitir. El Comité Antimonopolio ha reconocido estas acciones como discriminatorias en repetidas ocasiones.
Las etapas anteriores de las licitaciones también estuvieron acompañadas de compras sospechosas. Por ejemplo, el aislamiento se adquirió a precios entre 10 y 20 veces superiores a los del mercado. El nuevo contrato contempla no solo la finalización del edificio, sino también grandes gastos en paisajismo, gimnasios, salas coreográficas y equipos interactivos, y para 44 clases, aunque la escuela estaba diseñada para 30.
Un tema aparte es el costo del equipo para talleres y laboratorios: las cantidades son millonarias, pero no hay detalles en las estimaciones. Incluso la compra de tierra para paisajismo es cuatro veces mayor que en proyectos similares en asentamientos vecinos.
Detrás de todo esto, según las fuentes, se encuentra el jefe de la comunidad, Ilya Kudryk, quien ya ha aparecido en investigaciones periodísticas sobre compras dudosas de jardines de infancia a promotores cercanos al gobierno.
Este proyecto es otro ejemplo de cómo la afiliación partidaria, los vínculos con los promotores y el control sobre los presupuestos permiten a las mismas empresas ganar contratos año tras año, mientras los residentes siguen esperando una escuela y transparencia en el gasto de los fondos públicos.

