El ejército ruso ha incrementado significativamente su presencia militar en el Mar Negro, desplegando un número récord de portamisiles. Según las Fuerzas Navales de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en la mañana del 14 de septiembre, 16 buques enemigos se encontraban en el Mar Negro, siete de los cuales portaban misiles de crucero Kalibr. Una salva total podría alcanzar los 48 misiles, lo que representa una grave amenaza para la seguridad de Ucrania y de toda la región del Mar Negro.
Esta es prácticamente la totalidad de los portamisiles de la Flota rusa del Mar Negro a su disposición. Tanto buques de superficie como submarinos están de servicio, listos para usar armas de alta precisión. Los analistas militares señalan que una retirada tan activa de la flota rusa podría indicar preparativos para nuevos ataques masivos con misiles contra ciudades ucranianas.
A diferencia del Mar Negro, no se han avistado buques enemigos en el Mar de Azov por el momento. Hay cinco buques rusos en el Mediterráneo, cuatro de los cuales también llevan misiles Kalibr, con capacidad para un total de 24 misiles.
Además, se sabe que varios buques civiles atravesaron el estrecho de Kerch durante el día. Tres de ellos se dirigieron al mar Negro y cinco al mar de Azov. Esto indica que la Federación Rusa sigue utilizando el estrecho de Kerch para sus propios intereses, a pesar de las convenciones internacionales.
A pesar de la presencia constante de portamisiles de crucero en el Mar Negro, datos recientes indican que los misiles Kalibr ya no son una herramienta eficaz en manos de la Federación Rusa. Dmytro Pletenchuk, portavoz de la Armada ucraniana, señaló que el enemigo utiliza estos misiles principalmente para ataques combinados, pero prácticamente el 100% de ellos son destruidos en vuelo por la defensa aérea ucraniana.
Pletenchuk enfatizó que la función principal de los Calibres en las condiciones modernas no es lanzar ataques destructivos, sino crear una carga adicional en el sistema de defensa aérea de Ucrania.

