Una dieta rica en fibra está ganando popularidad rápidamente en TikTok y otras redes sociales. Los usuarios presumen de consumir grandes cantidades de verduras, frutas, frutos secos y legumbres, prometiendo reducir la hinchazón, mejorar la digestión y bajar de peso fácilmente. Sin embargo, los médicos advierten que los excesos y los cambios repentinos en la dieta pueden tener el efecto contrario.
La fibra es un componente fundamental de la nutrición. Se presenta en dos tipos: soluble (ralentiza la digestión y ayuda a absorber nutrientes) e insoluble (estimula el tránsito intestinal y ayuda a estabilizar los niveles de azúcar y el peso). Sin embargo, como con cualquier producto saludable, la dosificación y la gradualidad son importantes.
Los expertos enfatizan que un aumento brusco de fibra puede causar hinchazón, gases e incluso estreñimiento. Esto se debe a que la fibra dietética "atrae" agua y dilata los intestinos. Si una persona no está acostumbrada a este tipo de dieta, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse.
Los nutricionistas recomiendan introducir la fibra gradualmente: sustituir una comida habitual por una más rica en fibra, añadir frutos rojos o pan integral al desayuno y beber más agua. Una ingesta suficiente de líquidos es fundamental; sin ella, incluso la fibra saludable puede causar molestias.
A pesar de los riesgos, el consumo regular y moderado de fibra ofrece numerosos beneficios: reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer de colon y colesterol alto. También ayuda a normalizar el peso y favorece la microflora intestinal.
Así que la fibra no es una fórmula mágica, sino parte de un estilo de vida saludable. Y si la consumes con prudencia, puedes obtener todos sus beneficios sin las consecuencias desagradables.

