La glándula tiroides desempeña un papel fundamental en la regulación del metabolismo, el crecimiento y el equilibrio hormonal general. Su función está estrechamente relacionada con la ingesta de yodo, pero algunos alimentos comunes pueden alterar este proceso. Los expertos advierten que incluso las personas sanas deben cuidar su dieta, especialmente quienes ya padecen problemas endocrinos.
El repollo, el brócoli y la coliflor contienen compuestos que pueden inhibir la absorción de yodo por la glándula tiroides. Esto no significa que deba evitarlos por completo, pero es mejor cocinarlos antes de consumirlos, ya que son más seguros.
La soya y los productos a base de soya (leche de soya, salsas, sustitutos de carne) pueden afectar significativamente la absorción de los medicamentos hormonales recetados para la disfunción tiroidea. Estudios demuestran que, una hora después de consumir productos de soya, la absorción de hormonas tiroideas prácticamente se detiene.
El gluten, presente en el trigo, el centeno y la cebada, también puede desencadenar brotes de enfermedad tiroidea crónica. Los pacientes con enfermedad celíaca tienen un mayor riesgo de desarrollar tiroiditis. Sin embargo, adoptar una dieta sin gluten suele mejorar el bienestar.
A pesar de los beneficios del pescado para la salud, algunos tipos de pescado contienen cantidades significativas de mercurio. Esto es especialmente cierto en el caso del atún, la caballa y el pez espada. El mercurio, en su estructura, es similar al yodo y se acumula fácilmente en la glándula tiroides, bloqueando su función. Los médicos recuerdan que se trata de una sustancia tóxica de la clase más peligrosa.
El hipotiroidismo aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El azúcar contribuye a la resistencia a la insulina y causa inflamación sistémica. Por lo tanto, las personas con hipotiroidismo deben limitar el consumo de dulces.
¿Qué recomiendan los médicos?
A pesar de las prohibiciones, existen productos que, por el contrario, favorecen el funcionamiento de la glándula tiroides. Entre ellos se incluyen:
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pescado rojo - como fuente de grasas omega-3;
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Los caquis y las manzanas son ricos en yodo y antioxidantes;
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Miel: en cantidades moderadas fortalece el sistema inmunológico.
Las enfermedades tiroideas son una de las enfermedades endocrinas más comunes. En cuanto a frecuencia, son superadas solo por la diabetes mellitus. Las principales causas son la mala ecología, la deficiencia de yodo en las regiones y la exposición a la radiación.
Por lo tanto, la prevención no se trata sólo de tomar pastillas, sino también de mirar atentamente nuestro propio plato.

